Regrese, me encuentro de regreso y quizás más loco de lo que ya estaba hace algunos años. Ahora solo cuestionare y comentare libre y desinteresadamente mis viviendas además de claro, establecer puntos de vista más que sinceros y quizás realistas de los hechos por los cuales vivo y paso día con día.
El día (o mejor dicho noche) comentare lo claro y lo que quizás muchos pasan por sus vidas, un empleo “juvenil” o “para experiencia laboral”, como tristemente las cosas en mi vida no están de lo mejor posible y mis sueños son tan grandes como lo que fueron de muchos creadores míticos de grandiosos e impresionantes proyecciones como, Albert, Picazzo, Van Ghog (y su oreja) y claro Sheldon Cooper (ok el último no).
Para lograr cumplir mis sueños tengo que matarme, vender mi alma y por supuesto prostituirme en un empleo tedioso, aburrido y por supuesto nada codiciado. Pero que empleo es este, que empresa se excedería en las tareas de sus empleados, si no una franquicia.
En mi tan deseado empleo de franquicia mal pagado exagerado en horarios y de un servicio bueno (gracias sus empleados) y claro una política de precios bajos tiene un dulce encanto que no puedo describir. En mi zona laboral (puesto que desempeño), es el más complejo del lugar (en sentido de servicio), el conducir al consumidor al pasillo, mostrar un artículo que nunca e utilizado pero que doy una explicación excepcional de su funcionamiento condimentado con una sonrisa llena de aburrimiento, molestia, estrés y muchas preocupaciones laborales es tan solo en principio de mi tan curioso empleo.
Admito que mi empleo no lo odio y mucho menos lo amo pero admito con cierto punto de rareza que me gusta. Así es, me gusta el empleo que desempeño ya que en ciertas ocasiones, he tenido la oportunidad de atender a personas que solo hablan inglés, curiosos personajes que se distingues por su interés sexual (son gay) y que me encuentran atractivo y que claro es excelente condimentar con un excelente compañerismo.
Por eso digo aquí y ahora, que mi empleo aún que no muy recomendado de mi parte, tengo que admitir que es bueno y que me fascina laborar en una franquicia dedicada a vender pelotas de ligas (nombrada así por un par de empleados, yo incluido).